Las cajas para llevar comida son mucho más que un simple envase. Son el primer punto de contacto físico entre tu producto y tu cliente, especialmente fuera de la tienda o en una campaña de sampling. Un buen packaging no solo protege el contenido, sino que cuenta una historia sobre tu marca, define la percepción de calidad y, a menudo, es lo que inclina la balanza hacia una futura compra.
Tu packaging: un punto de contacto clave con el consumidor
Piensa en tu envase como un embajador silencioso de tu marca. Para cualquier Brand Manager, esto cambia las reglas del juego: la caja deja de ser un simple coste operativo para convertirse en una potente inversión en marketing. Es una herramienta que puede construir o demoler la imagen de tu marca en segundos, sobre todo en campañas de sampling, donde no hay segundas oportunidades para una primera impresión.
Pongamos un ejemplo real y práctico de cara a 2026. Una marca de alimentación saludable está lanzando un nuevo yogur proteico y decide hacer una campaña de sampling en gimnasios. El consumidor recibe una muestra en una caja que, sin que se dé cuenta, está haciendo mucho más que contener un yogur.
Más allá de la simple contención
En este escenario, el packaging tiene que cumplir varias misiones a la vez. No se trata solo de llevar el producto del punto A al B. La elección de esa caja concreta tiene un impacto directo en los objetivos de negocio.
- Transmitir una calidad premium: Una caja de cartón kraft con un diseño limpio y minimalista proyecta una imagen natural y de alta gama, perfectamente alineada con un producto healthy.
- Garantizar la seguridad alimentaria: El envase es responsable de mantener la cadena de frío y proteger el yogur de cualquier contaminación. La experiencia de prueba tiene que ser impecable.
- Reflejar un compromiso sostenible: Usar materiales reciclados o compostables es toda una declaración de intenciones. Conecta de inmediato con un público que valora y exige que las marcas sean responsables con el planeta.
La caja es lo primero que el consumidor toca y asocia con tu marca. Si el envase es endeble, se deforma o parece de mala calidad, esa percepción se transfiere de forma automática al producto que lleva dentro, incluso antes de haberlo probado.
El impacto en el mercado actual
La importancia de un buen packaging no ha hecho más que crecer. El sector de cajas para llevar comida en España vive una auténtica explosión, impulsada por los nuevos hábitos de consumo. El año 2024 cerró con 25.585 supermercados e hipermercados, lo que supone un crecimiento neto de 352 tiendas respecto a 2023.
Lo más interesante es que más del 50,6% de ellos, unos 12.945 establecimientos, son tiendas de proximidad y conveniencia. Esto dispara la necesidad de envases que no solo sean prácticos y efectivos, sino que también destaquen en el lineal. Si quieres explorar cómo crear una experiencia inolvidable desde el principio, te recomendamos nuestro artículo sobre cómo diseñar una caja sorpresa de productos que deje huella.
En definitiva, elegir el packaging adecuado no es un detalle menor. Es una decisión estratégica que se alinea con los grandes objetivos de cualquier responsable de marketing: crear una experiencia de marca memorable, diferenciarse en un mercado saturado y, al final del día, convertir una simple prueba de producto en una compra recurrente.
Cómo elegir el material perfecto para tus envases de comida
Elegir el material para tus cajas para llevar comida es mucho más que una decisión logística; es una declaración de principios. Para un Brand Manager, el packaging es una oportunidad de oro para comunicar la calidad, los valores y el carácter de la marca. La clave no está en encontrar "el mejor" material del mercado, sino el que mejor encaja con tu producto, tu campaña y la gente a la que te diriges.
Cada material cuenta una historia distinta y soluciona un problema concreto. Piensa, por ejemplo, en una campaña de sampling para un nuevo suplemento en farmacias: el envase adecuado puede transformar una simple prueba en una experiencia de marca memorable. O, por el contrario, arruinarla por completo.
Para empezar, este árbol de decisión resume los tres pilares que siempre debes tener en mente: la calidad que percibe el cliente, la seguridad alimentaria y tu compromiso con la sostenibilidad.

Como ves en el gráfico, la solución óptima siempre está en el equilibrio. Si descuidas uno de estos factores, pones en riesgo tanto la integridad de tu comida como la reputación que tanto te ha costado construir.
Cartón kraft: una apuesta segura y muy versátil
No es ninguna sorpresa que el cartón kraft sea uno de los materiales más extendidos. Su aspecto natural y su textura rústica transmiten una sensación de producto artesanal, honesto y ecológico. Es perfecto para marcas de alimentación orgánica, panaderías con encanto o restaurantes de comida saludable.
Su gran punto fuerte es la robustez. Aguanta bien las grasas y la humedad moderada, lo que lo convierte en el candidato ideal para sándwiches, ensaladas o bollería. Para muchas campañas de sampling es el material de cabecera, porque ofrece una presentación excelente a un coste muy competitivo.
Bagazo de caña de azúcar: la estrella biodegradable
¿Sabes qué es el bagazo? Es la fibra que sobra después de extraer el jugo de la caña de azúcar. Este residuo, que antes se desechaba, se ha convertido en un material fantástico para envases, sobre todo cuando hablamos de platos calientes.
A diferencia de otras opciones, el bagazo es apto para microondas y horno, soporta temperaturas altas y es 100 % biodegradable y compostable. Es, sin duda, la opción ganadora para una marca que quiere posicionarse como líder en sostenibilidad y, al mismo tiempo, darle una solución práctica a sus clientes. Imagina una campaña de sampling de un plato preparado en oficinas: el consumidor lo recibe y lo calienta directamente en el mismo envase. Comodidad y ecología en un solo gesto.
PLA: el bioplástico transparente para conquistar por la vista
El PLA (ácido poliláctico) es un bioplástico que se obtiene de recursos renovables como el almidón de maíz. Su magia reside en que es tan transparente como el plástico de toda la vida, pero con un origen completamente vegetal.
Esto lo hace perfecto para productos donde la apariencia es fundamental: ensaladas llenas de color, macedonias de fruta fresca o postres que entran por los ojos. Si estás pensando en una activación de marca en centros deportivos, un envase de PLA hace que el producto se venda solo, generando un antojo inmediato.
Un detalle importante: aunque el PLA es compostable, necesita un proceso industrial para descomponerse correctamente. Es crucial que comuniques a tus clientes cómo deben desecharlo para que el ciclo de vida del envase sea realmente sostenible.
Plásticos reciclados como el rPET: una segunda vida para los envases
El rPET (PET reciclado) es un plástico que se fabrica a partir de botellas y otros envases que ya han sido utilizados. Incorporarlo en tus cajas para llevar comida envía un mensaje muy potente sobre tu compromiso con la economía circular y la reducción de residuos.
Funciona de maravilla para bebidas frías, bandejas de sushi o cualquier alimento que necesite una barrera protectora eficaz. Para una marca con un público joven y concienciado, como estudiantes universitarios, comunicar que usas rPET puede ser un argumento de marketing brutal para reforzar su lealtad.
Comparativa de materiales para cajas de comida
Para que puedas visualizarlo todo de un vistazo, aquí tienes una tabla que resume las características clave de cada material. Piensa en ella como una chuleta para ayudarte a decidir.
| Material | Ventajas Clave | Ideal Para | Consideraciones |
|---|---|---|---|
| Cartón Kraft | Aspecto natural, resistente, económico y reciclable. | Sándwiches, ensaladas, bollería, productos secos. | Menor resistencia a líquidos y salsas abundantes. |
| Bagazo de Caña | Apto para microondas, biodegradable, resistente al calor. | Platos calientes, sopas, comidas preparadas. | Suele tener un coste por unidad ligeramente superior. |
| PLA (Bioplástico) | Transparente, origen vegetal, compostable industrialmente. | Ensaladas, frutas, postres, productos fríos. | No es apto para microondas y es más sensible al calor. |
| rPET (Reciclado) | Economía circular, alta transparencia, buena barrera. | Bebidas frías, sushi, alimentos que requieren cierre hermético. | La percepción del plástico puede ser negativa si no se comunica bien su origen reciclado. |
Como ves, no hay una única respuesta correcta. La mejor elección dependerá siempre de equilibrar las necesidades de tu producto, la experiencia que quieres ofrecer y los valores que definen a tu marca.
Moverse por la normativa europea de envases es más fácil de lo que parece
La sostenibilidad ya no es un extra. Se ha convertido en una pieza clave del tablero regulatorio. Si eres Brand Manager, ignorar la normativa europea sobre envases ya no es una opción, y menos con el horizonte de 2026 a la vuelta de la esquina. Esto afecta de lleno al diseño de cualquier campaña de sampling y a la elección de tus cajas para llevar comida.
Hablamos del famoso PPWR (Packaging and Packaging Waste Regulation), un marco normativo que está cambiando las reglas del juego. Para el mercado español, esta regulación es un antes y un después, con un impacto directo en sectores como el e-commerce o la comida para llevar. La ley pone sobre la mesa objetivos muy claros: reducir los envases un 5% para 2030, un 10% para 2035 y un 15% para 2040. Esto obliga a las marcas a replantear sus embalajes. Si quieres profundizar en el tema, esta guía de Eternity Systems sobre el PPWR lo explica de maravilla.
Esta nueva realidad te empuja a ver el packaging de otra manera, mucho más estratégica. No se trata solo de cumplir la ley, sino de adelantarse y transformar una obligación en una ventaja competitiva.
Las certificaciones FSC y PEFC: tu mejor carta de presentación
En este nuevo escenario, sellos como el FSC (Forest Stewardship Council) o el PEFC (Programme for the Endorsement of Forest Certification) adquieren un protagonismo absoluto. Han dejado de ser un simple logo decorativo para convertirse en la prueba de que tu packaging viene de bosques gestionados de forma responsable.
Para el consumidor, que cada vez sabe más y exige más, estas certificaciones son un generador de confianza instantáneo. Le dicen, sin necesidad de palabras, que tu compromiso con el planeta va en serio.
Pongamos un ejemplo práctico. Una marca de dermocosmética lanza una nueva crema con una campaña de sampling en farmacias. Si usa cajas con el sello FSC, no solo protege el producto, sino que refuerza su imagen de marca responsable, conectando directamente con un consumidor que valora tanto la eficacia como el respeto por el entorno.
El uso de certificaciones reconocidas convierte tu packaging en un comunicador silencioso de los valores de tu marca. Es una forma directa y creíble de demostrar que te tomas en serio la sostenibilidad, un factor que influye cada vez más en la decisión de compra.
De la normativa a la acción: ¿qué hago ahora?
Vale, ¿y cómo se traduce esto en el día a día de tu marca? El cambio más importante es que necesitas integrar la circularidad en el ADN de tu estrategia de packaging.
Aquí te dejo algunas claves accionables:
- Apuesta por materiales reciclables y reciclados: No te quedes solo en que tus cajas para llevar comida se puedan reciclar. Ve un paso más allá y asegúrate de que ya incorporan material reciclado.
- Diseña pensando en "menos es más": Optimiza el tamaño y el peso de tus envases. ¿De verdad necesitas esa solapa extra? Elimina todo lo que no aporte una función clara. Menos material suele significar menos residuos y, casi siempre, menos costes.
- Comunica lo que haces: No des por hecho que tus clientes son expertos. Añade un pequeño texto en la caja o un código QR que explique qué significa que tu envase sea FSC o que esté hecho con materiales reciclados. Haz partícipe a tu cliente de tu esfuerzo.
Imagina una cadena de restaurantes de take away. Para cumplir con los objetivos de reducción, podría ofrecer un pequeño descuento a los clientes que traigan de vuelta los recipientes, creando un sistema de depósito-reembolso que, además, fideliza.
Adaptarse a esta regulación no es un mero trámite legal. Es una oportunidad para innovar, conectar de una forma más auténtica con tus clientes y posicionar tu marca como una de las que liderará el camino hacia un futuro más sostenible. El mercado de 2026 premiará a los que se pongan las pilas ahora.
Convierte tu caja en una potente herramienta de marketing
Seamos sinceros: tu caja de comida para llevar es mucho más que un simple envase. Es el primer contacto físico que muchos clientes tienen con tu marca. En lugar de verlo como un coste más, piensa en ello como un pequeño anuncio andante, una inversión directa en tu propio canal de comunicación. Vamos a ver cómo ir más allá de poner un logo y transformar cada caja en una máquina de fidelización.

La clave está en entender que, para 2026, la gente no solo compra un producto, compra una experiencia. Y tu caja es el escenario perfecto para que esa experiencia comience con buen pie. Una estrategia de packaging bien pensada puede hacer que el momento de abrir el pedido sea memorable, reforzando tu mensaje y animando al cliente a volver.
El poder de un código QR que de verdad aporta algo
El código QR ha vuelto con más fuerza que nunca, pero usarlo bien es un arte. Ya no vale con enlazar a la página de inicio de tu web y cruzar los dedos. Para que funcione, el QR tiene que ofrecer algo de valor inmediato y exclusivo a quien se toma la molestia de escanearlo. Es una puerta de entrada para construir una relación.
Aquí tienes algunas ideas accionables:
- Oferta exclusiva post-sampling: ¿Estás en una campaña de sampling? El QR puede llevar a una página con un cupón de descuento para comprar el producto en tamaño real. Así cierras el círculo: de la prueba a la venta.
- Contenido que engancha: Imagina una marca de suplementos que reparte muestras en un gimnasio. El QR podría enlazar a una rutina de entrenamiento exclusiva o un plan de nutrición. De repente, el valor que ofreces se multiplica.
- Recetas y tutoriales: Si lanzas una nueva salsa gourmet, un QR con una videorreceta que enseñe a usarla es una idea genial. No solo inspira, sino que educa y anima a la gente a comprarla.
Diseños que invitan a compartir en redes
La famosa experiencia del unboxing no es solo para productos de lujo. Cualquier marca puede crear un momento digno de Instagram. Se trata de diseñar una caja tan atractiva que la gente quiera compartirla de forma natural en sus redes. Eso es publicidad gratuita y la mejor prueba social que puedes tener.
Un diseño que sorprende convierte a tu cliente en un embajador voluntario. Nunca subestimes el poder de un mensaje ingenioso, un interior con un color inesperado o un pequeño detalle que no se esperaba. Es marketing que sigue trabajando para ti mucho después de que se hayan comido el producto.
Para conseguirlo no hace falta arruinarse. A veces, una frase divertida o un diseño interior llamativo es más que suficiente. El objetivo es romper con los envases aburridos y crear una pequeña conexión emocional. Si necesitas ideas para que cada entrega sea especial, echa un vistazo a nuestro artículo sobre cómo crear una caja de regalo original que deje a todos con la boca abierta.
Integra el packaging en tu estrategia omnicanal
Tu caja para llevar comida no puede ser una isla. Tienes que integrarla con el resto de tus acciones de marketing. Por ejemplo, si tienes una campaña de publicidad exterior, podrías añadir un mensaje del tipo: "Busca nuestras muestras gratis en tu próximo pedido de delivery".
Así creas una sinergia donde un canal impulsa al otro. El packaging se convierte en el puente que une el mundo digital, la publicidad tradicional y la experiencia real con tu producto. Cada caja es una oportunidad para reforzar tu mensaje y llevar a tu cliente un paso más cerca de la siguiente compra.
Gestiona la logística y optimiza los costes de tu packaging
Una idea de packaging brillante puede quedarse en nada por una mala gestión logística. Para cualquier director de marketing, tener bajo control el presupuesto y la operativa es tan importante como dar con el diseño perfecto para sus cajas para llevar comida. Planificar la cadena de suministro con antelación no solo evita sustos de última hora, sino que exprime el valor de cada euro que inviertes.

El coste real de tu packaging va mucho más allá de lo que pagas por cada caja. Hay que sumar el almacenamiento, el transporte y los posibles imprevistos de una mala planificación, como tener que hacer envíos urgentes o, peor aún, quedarte sin stock en plena campaña de sampling. Pensar en todo el proceso es lo que hará que tu proyecto sea rentable y funcione como un reloj.
La compra por volumen como palanca de ahorro
La economía de escala es tu mejor amiga aquí. Comprar más cantidad de envases directamente al fabricante o a un distribuidor grande reduce el coste por unidad. Pero ojo, esta estrategia exige tener muy bien atados los números y la logística.
Antes de lanzarte a hacer un pedido masivo, responde a estas preguntas:
- ¿Cuál es mi previsión de uso para los próximos 6-12 meses? Echa un vistazo al histórico de tus campañas y a las previsiones de venta. Así evitarás tanto quedarte corto como acumular un stock que no vas a usar.
- ¿Tengo espacio suficiente para guardarlo todo? Un pedido grande necesita un sitio donde almacenarse. Si no tienes almacén propio, el coste de alquilar un espacio debe entrar en tus cálculos.
- ¿Qué condiciones de pago puedo negociar? Un pedido de gran volumen te da más fuerza para negociar. Intenta conseguir plazos de pago más cómodos que no ahoguen la tesorería de la empresa.
Un error muy típico es fijarse solo en el descuento por volumen e ignorar los costes ocultos. El almacenamiento tiene un coste, pero también un riesgo: que el packaging se estropee o que se quede anticuado si decides cambiar el diseño.
El mercado mundial de envases para alimentos, que incluye las cajas para llevar comida, alcanzó los 533,22 mil millones de dólares en 2025. Aquí en España, la tendencia es automatizar la logística para minimizar fallos y preparar pedidos a toda velocidad, lo que nos obliga a buscar soluciones de embalaje cada vez más eficientes.
Optimiza el espacio con cajas apilables y plegables
Cada metro cúbico en un almacén o en un camión de reparto es dinero. Por eso, el diseño estructural de tus cajas es tan importante como su aspecto gráfico. Elegir envases que se entregan plegados y que, una vez montados, se pueden apilar fácilmente, supone un ahorro directo y muy considerable.
Imagínate una gran campaña de sampling por toda España. Si tus cajas ocupan la mitad de espacio, necesitarás la mitad de palés para moverlas, lo que reduce los costes de envío a la mitad. Y no solo eso, también le facilitas la vida al personal de los puntos de distribución, ya sean tiendas, oficinas o gimnasios.
Planificación de la distribución para grandes campañas
Lanzar una campaña de sampling en varias ciudades a la vez es un puzle logístico. La clave es una planificación milimétrica para evitar quedarte sin stock en una ciudad mientras te sobra material en otra.
Una buena estrategia de distribución debería incluir estos puntos:
- Centraliza tu stock principal: Guarda la mayor parte de tus cajas en un almacén central bien comunicado para reducir costes de almacenaje.
- Programa los envíos a los puntos de venta: Envía a cada localización solo la cantidad necesaria para un periodo concreto, basándote en previsiones realistas.
- Monta un sistema de seguimiento: Utiliza herramientas que te ofrezcan trazabilidad para saber en tiempo real cuánto stock queda en cada punto. Así podrás reaccionar al momento y mandar más material si hace falta.
Anticiparse a la demanda y planificar cómo se moverá el material te permitirá ejecutar campañas complejas sin agobios y con un control total del presupuesto. Si buscas más ideas para que cada entrega sea una experiencia memorable, no te pierdas nuestra guía sobre cómo crear una caja de regalo que sorprenda.
Tu checklist para elegir el packaging perfecto
Hemos analizado materiales, normativas y estrategias de marketing. Ahora toca simplificarlo todo en una hoja de ruta práctica. Piensa en esta lista como tu checklist personal para tomar la mejor decisión con tus cajas para llevar comida, asegurándote de que cada paso encaja con los objetivos de tu negocio.
El objetivo es simple: que al terminar, te sientas con la seguridad y el conocimiento para elegir un envase que realmente funcione. No se trata solo de encontrar una caja bonita, sino de dar con una herramienta que proteja tu comida, hable por tu marca y no te suponga un quebradero de cabeza logístico.
Puntos clave a repasar antes de decidir
Antes de firmar un pedido con cualquier proveedor, dale un último vistazo a estos puntos. Son el resumen de todo lo que hemos hablado y te ayudarán a esquivar los errores típicos que pueden arruinar una campaña de sampling o tu estrategia en el punto de venta.
¿El material habla el idioma de tu marca y de tu producto? No te dejes llevar solo por el precio. Pregúntate si ese cartón kraft, bagazo o PLA transmite lo que quieres decir y, sobre todo, si aguanta lo que vas a meter dentro (caliente, frío, con salsas, etc.).
¿Cumple con la normativa de sostenibilidad que viene? Con el horizonte de 2026 y la regulación PPWR europea a la vuelta de la esquina, pasar por alto la sostenibilidad ya no es una opción. Asegúrate de que tu packaging no solo sea reciclable, sino que, idealmente, ya incorpore materiales reciclados y tenga sellos como el FSC o el PEFC.
¿Estás exprimiendo todo su potencial de marketing? No te quedes en poner el logo. ¿Y si incluyes un código QR que lleve a una oferta especial? ¿El diseño es de esos que la gente quiere subir a Instagram? Cada caja es un pequeño anuncio andante.
¿Tienes controlados los costes y la logística? Calcula el coste total, no solo el de la caja. Incluye el almacenamiento y el transporte. Los diseños que se apilan y se pliegan te ahorrarán un espacio (y un dinero) preciosos. Y negocia siempre los precios por volumen.
La elección del envase perfecto no es una decisión aislada. Es un ejercicio de equilibrio entre la funcionalidad del producto, el relato de tu marca, las normativas vigentes y la eficiencia operativa. Si uno de estos pilares falla, toda la estrategia se tambalea.
Lo que viene en el mundo del packaging
El universo de los envases no para de moverse. La tecnología va a seguir cambiando cómo los diseñamos y medimos su impacto. Pronto veremos cajas inteligentes con sensores para controlar la cadena de frío o materiales todavía más sostenibles.
Mantenerse al día y buscar proveedores que apuesten por la innovación va a ser fundamental. Al fin y al cabo, las cajas para llevar comida que elijas hoy están construyendo la imagen que tu marca tendrá mañana. Son una pieza clave para conectar con tus clientes y diferenciarte en un mercado donde todos luchan por llamar la atención.
Si quieres asegurarte de que cada muestra llega a quien tiene que llegar y puedes medir qué pasa después, descubre cómo en Simpling nos aseguramos de que cada envase cumpla su misión.
Preguntas frecuentes sobre cajas para llevar comida
Aquí respondemos a esas dudas que siempre surgen cuando toca elegir las cajas para llevar comida perfectas para un nuevo producto o una campaña de sampling. La idea es darte respuestas claras y al grano para que tomes la mejor decisión.
¿Cuál es el error más común al elegir cajas para una campaña de sampling?
El fallo número uno es obsesionarse con el coste por unidad y dejar de lado la experiencia de quien recibe la muestra. Una caja barata que se dobla, que deja escapar líquidos o que no mantiene el producto en condiciones, crea una primera impresión desastrosa. Y eso tira por tierra todo el objetivo de la campaña.
El truco está en encontrar el equilibrio entre presupuesto y calidad. La muestra tiene que llegar a las manos del consumidor impecable, porque esa caja es el primer reflejo de la calidad de tu marca. Solo así la acción será un éxito.
¿Cómo puedo saber si el diseño de mi packaging funciona?
Una estrategia que está dando resultados excelentes en 2026 es el clásico test A/B, pero aplicado al packaging en un entorno real. Lanza dos versiones de tu caja en diferentes puntos de venta o canales de sampling. Cambia solo un elemento clave en cada una: el color, un mensaje o un QR que lleve a sitios distintos.
Luego, mide. ¿Cuántos cupones se han canjeado? ¿Cuánta gente ha escaneado cada QR? ¿Qué se dice en redes sociales de cada diseño? Con herramientas que permiten tener trazabilidad, como nuestro Data Tracker, puedes ver en tiempo real qué diseño está convirtiendo mejor y ajustar tu estrategia sobre la marcha.
¿Qué certificados de seguridad alimentaria tengo que pedirle a mi proveedor?
Aquí no hay discusión: tu proveedor debe cumplir sí o sí con el Reglamento (CE) nº 1935/2004, que regula los materiales que pueden estar en contacto con alimentos. Esto es lo mínimo exigible por ley en la Unión Europea.
Pero si quieres ir un paso más allá, busca sellos que den un plus de confianza, como la certificación BRCGS para packaging. Este certificado te asegura que se siguen los estándares más altos de calidad y seguridad en todo el proceso de fabricación. Un proveedor con esta certificación no solo te evita problemas legales, sino que protege lo más valioso: la reputación de tu marca.
Un apunte sobre la sostenibilidad: es un tema más complejo de lo que parece. Un envase biodegradable como el PLA, por ejemplo, suele necesitar compostaje industrial para descomponerse. A veces, un envase de plástico reciclado y que se puede reciclar fácilmente (como el rPET) acaba teniendo un menor impacto ambiental en su ciclo de vida real.
¿El packaging biodegradable es siempre la opción más sostenible?
No necesariamente. La respuesta correcta depende del ciclo de vida completo del envase y, sobre todo, de cómo funcione el sistema de reciclaje en la zona donde se va a usar. A veces, la opción que parece más "verde" en la etiqueta no lo es tanto en la práctica si al final de su vida no se gestiona como es debido.
En Simpling, sabemos que el packaging es una pieza clave para que cualquier campaña triunfe. Descubre cómo nos aseguramos de que cada muestra llegue a tu público objetivo con una calidad y un control impecables.
